Durante todos estos años la sombra de la muerte a causa de la enfermedad siempre ha planeado sobre nosotros, quizá más sobre mi que sobre él, o él lo disimulaba muy bien. Pero tumor tras tumor se iba superando, aunque las secuelas cada vez iban siendo más insoportables, cada vez te hacían pensar si realmente esta vida tenía una calidad que mereciera ser vivida. Al principio la respuesta rotunda era SIIII, por supuesto, pero según el tiempo ha ido pasando cada vez esas secuelas iban a más y el fantasma del final de su vida planea sobre nosotros de manera permanente desde hace unos meses. Nunca hemos tenido la valentía de preguntar directamente a los médicos cual era el pronósticos de un cáncer de vías biliares, es más, yo que siempre fui la que después de la notica me sumergía en internet buscando cuanta más información mejor, esta última vez, cansada, aturdida, y ya sin esperanzas, dejé de buscar, de ahí que durante este último año y medio aunque era evidente que él cada vez va a peor nunca hemos querido saber que esto no tenía solución.
Yo realmente podía vivir sin saberlo, no quería que me lo confirmaran, no lo necesitaba para ser realista con la situación, porque yo estoy con él día a día, porque le conozco tanto como se conoce el mismo, porque llevo año y medio viendo como sufre muerto de dolores, como desde hace 6 meses aunque sigue comiendo, va perdiendo peso, cada día aumentan los dolores, tiene menos energía....para mi estaba claro que en cualquier momento puede ocurrir algo que ponga punto y final a tanto sufrimiento.
Yo he ido durante estos meses asumiendo la cruda y dura realidad, desde hace bastante tiempo ya, cada vez que yo pienso en el futuro lo hago pensado en mi sola con mi niña, sin él; cada vez que el hace planes sobre cambiarnos de casa, comprar esto o lo otro, el próximo viaje, yo contesto con un ligero " si, si cariño, lo vamos viendo", pero internamente sé que ese momento nunca va ha llegar, que yo me cambiaré de casa porque me quedaré sola y no tiene sentido seguir viviendo aquí tan alelada de toda mi familia, sí, compraré esto o lo otro, pero lo haré a mi gusto, sola y exclusivamente a mi gusto, porque no voy a tener con quien compartir ni negociar nada. De un tiempo a esta parte no puedo evitar pensar en el momento en el cual le tenga que decir a mi hija que su papa se ha ido y nunca más volverá a verle..... y se me parte el alma.
Para mi todo esto esta claro y no necesitaba que me lo dijeran, pero para él no lo estaba, él seguía albergando la esperanza de salvarse, de que a través de comer esto, lo otro o lo demás allá se iba a recuperar un poquito. De ahí que la semana pasado cuando fuimos a la consulta de oncología y le dieron literalmente el alta y le dijeron que ya no se podía hacer más, que ya no tenía sentido dar más quimioterapia porque no había ninguna que le fuera a curar, porque lo único que iba ha hacer la quimio era empeorar la calidad de vida y anticipar el momento, cuando le pusieron fecha de caducidad a su vida, ese momento fue horroroso, para el fue una bofetada de cruda realidad, le arrancaron de cuajo todas las esperanzas y toda esa ilusión y fortaleza que tanto le han caracterizado durante estos años. Entro en shock, y desde ese momento a hoy es como si le hubieran acortado dos meses de vida. Anda medio moribundo por la casa, esta desorientado, se le va la cabeza, no es capaz de razonar ni hacerse cargo de sus propios medicamento como lo hacía tan solo hace una semana.
Durante esta semana he hablado con distintas enfermeras y todas me han recalcado que ya no queda mucho, que el momento está próximo, me han dado pautas para identificar el momento, porque yo no quiero que ocurra en casa....llegado este momento lo único que pido es que no ocurra en casa, no sé si lo conseguiré pero lo que tengo claro es que lucharé porque no sea así....... quizá sea egoísta y el prefiera que ocurra en su casa, pero llegado este momento yo quiero velar por mi, por mis recuerdos, por mis traumas para seguir viviendo el futuro, velar por mi hija, protegerla de ver más cosas de las que ya ha visto. Él se va, y todos estamos haciendo lo posible por que estos días sean agradables, rodeado de todo el mundo que le quiere, dejándole que coma, haga y deshaga a su antojo; pero ese último momento no puedo respetárselo....lo siento..... el se va pero yo y mi niña nos quedamos, y tenemos que seguir viviendo, viendo durante un tiempo en esta casa, viviendo con nuestros recuerdos, y me gustaría que ya que el último recuerdo de él será muy duro, no quiero bajo ningún concepto que sea la cama donde tengo que dormir cada noche.... lo siento.
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